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PERSONAJES

 
 
 
 

Luis Pardo Novoa

 

Luis Pardo Novoa

"El Bandido Romántico"

 

 

Si la mente no nos traiciona, casi a fines de 1955, en Chiquián, capital de la provincia de Bolognesi en el departamento de Ancash; se erigió un mausoleo a Luis Pardo Novoa, declarándolo "Hijo Ilustre y Benefactor de los Pobres".

 

Dicho busto fue cincelado por el escultor peruano Vidal León.

     

La propia Beneficencia Pública de Chiquián se asoció al homenaje, cediendo gratuitamente cuatro metros de terreno en el cementerio local ":...en razón de la obra benéfica cumplida por Luis Pardo Novoa, en favor de los necesitados"; exaltándosele a la categoría de Benefactor. Este hecho, fue considerado como una reivindicación a su memoria.

 

Luis Pardo, nació el 19 de agosto de 1874. Fue el primero de cinco hermanos y descendiente de una familia conocida y pudiente en Chiquián, provincia de Bolognesi, su tierra. Fue hijo de don Pedro Pardo, hacendado propietario de la Hacienda Pancal; quien según la historia, participó en las montoneras caceristas en su lucha contra Nicolás de Piérola; se autonombró gobernador de la provincia de Cajatambo y murió durante una disputa con un cura terrateniente. Su abuelo, natural de Huaraz y homónimo suyo, fue igualmente un aventurero, Alcalde de Chiquián en dos períodos. Así, Luis Pardo heredó esa inclinación aventurera, que finalmente lo llevaría a la tumba.

 

El "Bandido Romántico", dio muestra de su gran temple apenas a los 11 años de edad; cuando se vio obligado a vengar la muerte de su padre, quien fuera emboscado por los hermanos Alvarado, cuando se dirigía en viaje vacacional a su hogar-hacienda. Los mató de dos certeros disparos de carabina; pero aquello no calmó su pesar. Su padre moría cinco días después del atentado y muy pronto, la pena se llevó igualmente a su señora madre.

 

Adolescente aun, a sus veinte años de edad, decide integrar, como su padre, las filas de los Montoneros Caceristas, encabezados por don Augusto Durán, personaje acusado falsamente de haber impuesto fuertes cupos a los notables de las provincias. Cerca de Barranca, el grupo tuvo un sangriento combate con los soldados de Piérola, siendo derrotados y tomados prisioneros. Luis Pardo, tuvo que huir de la cárcel para de allí en adelante ser constantemente perseguido por la justicia. Se enfrentó innumerables veces a la fuerza pública, en incursiones que dejaron varias muertes y con lo que se le declaró abiertamente como un bandolero.

 

Luis Pardo Novoa, apareció en el escenario de la injusticia para doblegar la prepotencia de hacendados y dueños de minas. Trató de moralizar al hacendado, conminándolo a dar trato justo a los indios. A sus defendidos, quiso darles dignidad. Muchos de ellos se unieron a su "banda" y juntos atacaban a sus opresores, a quienes imponían cupos, que luego distribuía entre los más necesitados.

 

Dicen que su valor llegaba a la temeridad y en una ocasión ingresó solo, sin ningún acompañante, a la casa de sus más encarnizados enemigos, donde se celebraba una fiesta familiar. Se entregó a la diversión con la mayor naturalidad, sin preocupación, y sus atemorizados rivales no se atrevieron a molestarlo en lo más mínimo.

 

En otra oportunidad, estando en la ciudad de Supe, lejos de sus predios y teniendo precio sobre su cabeza por orden del Subprefecto y del Gobernador de Huaral; espectaba animadamente una corrida de toros desde el balcón de la casa de un amigo. Pronto fue descubierto por sus enemigos y ante la inminente captura, se lanza al ruedo y poncho en mano cita a la fiera, la torea y la doblega entre atronadores aplausos de la concurrencia y las petrificadas autoridades, que no atinaron a nada.

 

En sus correrías amorosas, cayó prendado de una bella pastorcita, a quien llamaba "Andarita"; nombre de una flor silvestre que crece en los bellos parajes del noroeste peruano. Tiene un capullo de pétalos color guinda y aroma de jazmín. Su amada, falleció al dar a luz su primer hijo, hecho que deprimió enormemente a Luis Pardo.

 

Y así, de aventura en aventura, doblegando a quienes abusaban del pueblo; enfrentando igualmente a la muerte en las pampas como en las ciudades, muere como caen los hombres de su estirpe, sólo, en una emboscada preparada por quienes no pudieron enfrentarlo mirándolo a los ojos, directamente. Vende cara su muerte peleando contra 50 gendarmes de caballería al mando de un mayor, llamado Toro Mazote, quien había sido enviado desde Lima para capturarlo.

 

La historia es un poco confusa en este pasaje, ya que hay quienes afirman que Luis Pardo, huyó de la emboscada de estos enemigos, llegando hasta Cajacay, donde se detuvo. Fue un 5 de abril de 1909, cuando fue divisado por un gamonal quien dio aviso a las autoridades. Estas, levantaron a un grupo de pobres y embriagados campesinos, quienes rodearon a Luis Pardo y lo obligaron a refugiarse en una gruta a orillas de un río en Cajacay.

 

Herido gravemente, Luis Pardo se arrojó a las torrentosas aguas del caudaloso río, después que una pedrada, le impactara en la cabeza. Luego siete balazos atravezaron su ya desfalleciente cuerpo. Río abajo, fue recogido por los mismos pobladores que lo perseguían y llevado al centro del pueblo. Un alférez, sacó su revólver y disparó contra el pecho y la cabeza del bandolero; enardeciendo a la misma población, que antes lo acosó y ahora lo defendía.
 

El pueblo que supo de su generosidad, lloró su deceso. Sus hazañas fueron con el tiempo, anécdotas que formaron parte de la historia de su pueblo, Chiquián; la Pampa de Lampas, su segura morada y de gran parte del departamento de Lima. Y la musa de los poetas se inspiró en ellas, para cantar y contar a las nuevas generaciones, las hazañas del Robin Hood ancashino. El grupo que muchas veces lo acompañó, siguió actuando después de su muerte, por lo cual otros tantos pobladores creían que no había muerto. Años más tarde, bajo el gobierno del Subprefecto Francisco Moreno Descalzi, recién se pudo doblegar el último reducto de aquellos rebeldes.

 

Luego de su deceso, circuló el poema en su honor, "El Canto de Luis Pardo", que constaba de once estrofas. Con tres de ellas, se le atribuye a Abelardo Gamarra "El Tunante", conjuntamente con Justo Arredondo, la creación de un vals que se conoce indistintamente como "Luis Pardo" o "Andarita". El año de 1927, se realizó la película que lleva su nombre.

 

 

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"Luis Pardo" o "Andarita"

 

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© Luis A. Ramírez

Editor

     
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Canto de Luis Pardo

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