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Fundación
de Lima
Francisco
Pizarro, afincado en Pachacamac, envió a Ruiz Díaz, Juan Tello y Alonso
Martín de Benito, a quienes consideraba sus expertos en fundación de
ciudades para buscar una, que sirviera como capital de su recién obtenida
“Nueva Castilla”, después de la Capitulación de Toledo.
Tras algunos
días de cabalgar, llegaron a lo predios del jefe Inca Tailichusco,
“Cacique del Rímac”, quien los recibió con grandes atenciones. La zona era
apropiada para sus planes. Tenía bastante agua. Sus tierras eran fértiles
y estaban bien conservadas; buen clima, grandes bosques, un articulado
sistema de acequias de riego y una importante red de a caminos. Además,
siendo ciudad de costa, estaba muy cerca del puerto, pero suficientemente
lejos como para prevenir el ser atacados por sorpresa.
Informado Pizarro de la buena nueva, determinó que era el lugar aparente
para la fundación de Lima; lo cual se realiza el 18 de enero de 1535. El
mismo se encargó de disponer la ordenanza para hacer el plano
correspondiente de lo que se ha dado en llamar “El Damero de Pizarro”,
cuyo croquis original hecho por el arquitecto Diego de Agüero, marcaba 9
calles de largo por 13 de ancho o 177 manzanas, llamadas "islas", que a su
vez estaban divididas en 4 solares cada una.
Las primeras
casas se construyeron alrededor de la plaza mayor, en la zona colindante
con el río Rímac. “El primer solar fue para la iglesia, dedicada por
Pizarro a la Virgen de la Asunción, allí se inició la construcción después
de señalarse la Plaza Mayor. Puso el Marqués Gobernador con sus manos, la
primera piedra y maderos en ella, para que la fe católica sea ensalsada,
aumentada y comunicada entre estas gentes bárbaras. Y repartió los solares
de la nueva ciudad.”
Más tarde, llegaron algunos naturales de Jauja y de Sangallán, iniciándose
el paulatino crecimiento de Lima. Las primeras viviendas consistían de un
solo piso y fueron hechas de esteras, carrizos y madera de mangles.
El nombre de
Lima, al igual que pasa con otros nombres de ciudades en el Perú, pasa por
una disputa histórica en la que varios historiadores o tratadistas creen
tener la razón de acuerdo a sus fuentes de información. Según Garcilaso de
la Vega, el topónimo Lima, viene a ser una degeneración de "rímac",
palabra quechua que significa “hablador” o "el que habla". Por su parte,
Pedro Villar Córdova sostiene en su obra "Arqueología de Lima", que la
etimología de dicha palabra proviene del Aymará, idioma en el que existe
el nombre "Limac - Limac" o "Limac - Huayta", para nombrar a una flor
amarilla. Guillermo Lohmann Villena, refuta, que el nombre Lima no es
aymará, ni quechua, ni deriva del río Rímac; sino que es un vocablo del
idioma local preinca: Ishma o primitivo nombre del ídolo de Pachacámac.
Sin embargo, el cronista indio Santa Cruz Pachacuti Yamqui; cuando
escribió sobre la zona dijo: "...al norte de Pachacámac, estaban los "pueblezuelos"
de los "Limacyungas", que fueron conquistados por Pachacútec al retorno de
su campaña contra los Chancas en Ancash".
Igual disputa existe en cuanto al por qué se llamó a Lima, Ciudad de
los Reyes. Unos dicen que Francisco Pizarro, notorio en cuanto a su
devoción católica; lo hizo por coincidir la fecha de su fundación, con la
llegada de los Reyes magos a Belén. En cambio la historiadora María
Rostworowski, quien también estudió lo referente a las Líneas de Nazca,
afirma que la denominación fue hecha en homenaje al emperador Carlos V de
Austria y I de España y de las Indias; y de su madre, la reina Juana (la
loca).
Antes de elegir a Lima como la capital del virreynato. Buscaron primero,
un lugar central en la Sierra, y el año 1533 se decidieron por el valle de
Jauja, el que no fue aceptado de buena gana debido a su lejanía del mar.
Poco después, se funda la segunda capital en Sangallán, pueblo cercano a
Pisco, pero la falta de recursos, hizo fracasar la operación.
En 1537, Lima recibe el escudo de la ciudad, en el que aparecen los
símbolos del emperador Carlos V y su madre, doña Juana, junto con las
estrellas de los Reyes Magos. En su orla lleva la inscripción: "Hoc signum
regium est" (este es el símbolo de los reyes).
Protocolarmente, llamaban a Lima "La muy noble, muy insigne y muy leal
ciudad de los Reyes del Perú".
Lima se convirtió poco a poco en la ciudad más importante de América, por
su directa relación cultural y comercial con España y su corona.
Interiormente, la nueva urbe era controlada por los grupos más influyentes;
conformados por hombres de fortuna, quienes ejercían influencia, tanto
sobre el gobierno, como las tierras, las minas, los negocios comerciales,
la compra de tierras comunales y la cesión de tierras a cambio de
protección y tributo. También crearon el sistema de servidumbre con los
indígenas.
La lucha por el poder, no tardó en enfrentar esta vez a los propios
españoles. Su codicia por el oro, el poder de las minas y las tierras, los
llevó a sangrientos enfrentamientos que culminaron, primero con el
asesinato de Almagro a manos de los Pizarristas y luego el propio
Francisco Pizarro, quien murió, tras una ataque realizado por un grupo al
mando de Almagro El Mozo; quienes habían tomado Palacio. Una estocada
mortal en la garganta, acabó con su vida.
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