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Pedro Cieza de León, fue un cronista español que pudo captar mucho
de las creencias de nuestra antigua civilización Inca. En sus
relatos, manifestaba que esta festividad, era escenificada en el cerro que
antíguamente lo llamaban "Auzancata" y que hoy es conocido
como el "Ausangate"; nombre que según la etimología quechua,
significaría: "El que convoca a los ancestros". En ese lugar
de reunión espiritual, –de acuerdo a lo expresado por los
nativos–, su "dios se vuelve activo".
Nuevamente la leyenda, da vida a esta festividad,
considerada como la peregrinación
indígena más grande de América.
De acuerdo a datos recogidos por Cieza de León, el Niño Jesús se le apareció disfrazado de pastorcito a un niño indígena
llamado Marianito Mayta. Cuando los padres de éste, lo encontraron vestido
de ricos atavíos y acompañado de alguien a quien nunca habían visto, avisaron al
párroco Pedro de Landa, religioso de aquella comarca. El prelado intentó
retener al incógnito niño, pero no pudo pues éste, se convirtió en piedra. En ese mismo instante,
Marianito murió y la imagen de quien luego se conocería como el Señor de
Qoyllor Ritty, quedó grabada en dicha piedra.
Como parte de
las celebraciones, pobladores del distrito de Ocongate (Quispicanchis), en
el departamento del Cusco, realizan una ceremonia, en la que tienen como
símbolo a la imagen de Cristo, pero su objetivo es la integración del
hombre con la naturaleza, en un ritual asociado con la fertilidad de la
tierra y la adoración a los "Apus", (cerros, dioses tutelares).
Esta festividad,
es una peregrinación de pastores, comerciantes y devotos que se reunen en el
santuario de Sinakara, templo ubicado al pie del nevado Qolquepunco; en la
cordillera oriental de los Andes, junto al pico Ausangate,
a 4,700 m.s.n.m.
Es la fiesta de naciones indígenas más grande de
América, que data desde 1780. Su ceremonia principal, muchas veces se realiza, con temperaturas por debajo de los 0°.
Miles de
peregrinos ascienden hasta las cumbres de las nieves perpetuas. Entre
ellos, marchan diferentes grupos de bailarines como "los chauchos", "los
qollas", "los pabluchas", que simbólicamente repre-sentan a diversos
personajes míticos. Los "ukukus" (osos), son los Vigilantes del Señor. Los
"apus" y " apachetas", (montículos de piedra colocadas por los peregrinos,
representando los pecados expiados); son los que mantienen la disciplina
durante los actos litúrgicos.
Disfrazados de
"pabluchas", un grupo de fuertes "queros", –pobladores de la que quizá sea
la más pura comunidad quechua del Perú–, enrumba hacia las altas y nevadas
cumbres, en busca de la "Estrella de la Nieve", que según la creencia, se
encuentra encerrada en sus entrañas. Luego retornarán, cargando sobre sus
espaldas, grandes bloques de hielo, que contienen solidificada, el agua
sagrada del Ausangate, con que regarán simbólicamente sus tierras.
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