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El Mar en la Religión
Relacionado con la pesca y el sustento, el mar -con el nombre de Mamacocha-, fue una de las principales divinidades en el Perú antiguo: sin duda una divinidad preincaica y surgida entre los pueblos de la costa. Mas, con el tiempo, de divinidad regional se convirtió en divinidad de todo el vasto país andino, comprendiendo la Sierra y los Llanos, y tan fue así que los cronistas contaron que no sólo los indios del litoral le rendían culto sino también los serranos bajaban a los llanos marítimos.
"Devotamente invocaban el mar los indios que lo divisaban al bajar de la Sierra a la Costa, pidiéndole que les conservase una buena salud, pues creían que sus vapores producían las enfermedades que padecen los montañeses que bajan a los llanos marítimos".
Claro es que, nacido en la Costa, el culto al mar, después de su propagación a los pueblos del interior y de robustecida su fama por todo el Tahuantinsuyo, mantuvo entre las naciones de los llanos una posición preminente. En la época del imperio, cuando el Sol era el dios dominante, en la Costa el mar ocupaba el primer puesto en el cuadro de divinidades. Otras divinidades tradicionalmente costeñas, exceptuando al creador Pachacámac (que es Viracocha o que está próximo a Viracocha), no obstante la popularidad de algunas de ellas y su enraizamiento profundo, ocupaban un plano subalterno. Así, por ejemplo: "En la Costa, en Trujillo, la Luna, bajo el nombre de Si" (estrechamente relacionada con el mar por lazos mitológicos, como se verá más adelante) "se adoraba como señora de las tempestades (?) por los súbditos de Chimú; pero generalmente, por toda esta región, el mar asumía el puesto ocupado por el Sol en las sierras. En Trujillo el océano se llamaba Ni, mientras por los incas, quienes también lo reverenciaban, cuando llegaron a la costa, se conoció con el nombre de Mamacocha, la madre mar, y era invocado en especial como protector contra las enfermedades..."
Esta posición preminente del mar en el cuadro de las divinidades costeñas se explica, entre otras, por razones de índole económica a más de las geográficas relativas a la cercanía al mar, porque (las naciones de la Costa) dependían de él y, en gran medida, porque gobernaba su economía. Por tanto, surgen dioses antropomorfoseados que recorren toda la gama de criaturas marinas.
En todas las épocas, pues, tanto ante los Incas como durante el imperio -éste construido en parte, sobre un soporte religioso, con el Sol en los fundamentos ismos de su organización-, el de mamacocha fue un culto principalmente de la Costa aunque los hombres de la Sierra supieron siempre agregarse, reverentes y temerosos, a las prácticas de profunda adoración que los hombres de los llanos rendían a su grandiosa divinidad.
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Hermann Buse HISTORIA MARITIMA DEL PERU - EPOCA PREINCAICA Tomo II - Vol. I
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