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ANECDOTAS

PUNTO DE CONVERGENCIA

Página del editor

 

 

 

 

 

 

 

Matatiru Tiru La

 

Por: “El Cochero del Virrey”

 

 

Un juego tan popular como el arroz con leche es el Matatiru Tiru La, que no es propiamente una ronda sino más bien la escenificación de una galante solicitud hecha por un decidido mancebo y la respuesta de la previsora madre de la doncella; la que en algunos casos era acompañada en la respuesta a coro por sus eventuales hijas.

 

Las niñas,  tomadas del brazo se  situaban frente al galán; el niño, con las manos atrás iniciaba el canto avanzando y haciendo retroceder a las niñas, las que a su vez, al contestar avanzaban, tocándole al niño retroceder.

 

 

-Buenos días, su señoría

matatiru, tiru, la.

 

-¿que quería su señoría?

matatiru, tiru la.

 

-yo quería a una de sus hijas

matatiru, tiru, la.

 

-¿a cual de ellas Usted querría?

Matatiru, tiru, la.

 

-Yo quería a...........

Matatiru, tiru la.

 

En que oficio la pondría

matatiru, tiru la.

 

La pondría de lavandera

matatiru, tiru la.

 

Ese oficio no me gusta

matatiru, tiru la.

 

La pondría de cocinera

matatiru, tiru la.

 

Ese oficio no me gusta

matatiru, tiru la.

 

La pondría de princesa

matatiru, tiru la.

 

Ese oficio si me gusta

matatiru, tiru la.

 

 

 

El maestro José Gálvez, en sus “Estampas Limeñas” nos cuenta que el juego se cerraba con:

 

 

-Pues hágamosle la fiesta

Matantirum tirum lan...

 

 

Y no como se concluye en la versión que les alcanzo, que es la que conocí en los inicios de esta segunda mitad del siglo, además, en los tiempos del Patricio, en Lima, según observamos por su relato, no se decía matatiru tiru la, sino matatirum tirum lan. En su “Cancionero Popular Cuyano”, Juan Draghi Lucero dice: Matantirurirurá. Ramón Laval en su “Folklore de Carahue-Chile”, publicado en Madrid en 1916, le dice Madundirum dirumdá y Juan Alfonso Carrizo, en “Antología de cantares tradicionales del Tucumán”, Matuntiru lirola.

 

Nimias diferencias, para coplas que se transmitieron de generación en generación, por, sabe Dios cuántos años en nuestra querida América Latina.

 

Una idea de la antigüedad de la tonadilla nos la da, Don Francisco Rodríguez Marín en su obra “Cantares populares españoles”, obra de cinco tomos, que en su capítulo sobre “Varios Juegos Infantiles del Siglo XVI”, incluye esta versión brasileña.

 

 

O Rapaz.- Bon día, meu senhorio,

                  Manda ó tiro-tiro-lá.

Coro.-        Que é que vocé quier?

                  Manda ó tiro-tiro-lá.

O Rapaz.-   Quero uma de vossas fillas,

                   Manda ó tiro-tiro-lá.

                 -Ecolhei a que quizerdes...

                 -Quero dona...(fulana)

                 -Que officio tem voce?

                 -Meu officio á zapateiro...

                 -Este officio ñao me agrada...

 

 

No he tenido la satisfacción de tener en mis manos el trabajo de Rodríguez Marín, la referencia la tomo de la concienzuda obra de Juan Alfonso Carrizo, citada en anteriores líneas.

 

 

 

Juan Carlos Arroyo Ferreyros

Jcaf18@hotmail.com

 

Lima agosto de 1992

     
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